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Epidemiología

      La alergia a medicamentos, con el 15 % de las consultas,  representa el tercer motivo de asistencia en los servicios de Alergia, tras la rinitis y el asma. Son los resultados del amplio estudio epidemiológico llevado a cabo en nuestro país (Alergológica 2005), con participación de 300 alergólogos y 4500 pacientes. Esta prevalencia se ha incrementado con respecto a otro estudio similar, llevado a cabo en el año 1992, con un registro del 12 %. Es difícil determinar los motivos de esta tendencia al alza. Por una parte, se podría atribuir a un aumento en el consumo de fármacos por la población general, aunque, por otro lado, está en línea con el aumento de las enfermedades alérgicas en general, como se observa igualmente en los casos de asma bronquial, rinitis o dermatitis atópica. 

      En relación con otros datos epidemiológicos, la edad media de los pacientes es de 41 años, superior a otras enfermedades alérgicas. La alergia es una predisposición genética, que para su desarrollo precisa un contacto repetido y continuado con el agente sensibilizante. De esta forma, en edades jóvenes la salud requiere pocos cuidados, y es en la edad adulta cuando se incrementa el consumo de fármacos, provocando los cuadros alérgicos en los sujetos susceptibles. También es significativa la distribución por sexo, más frecuente entre las mujeres (63 %), asociado a factores hormonales, al igual que otras enfermedades alérgicas e inmunológicas.   

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      De la misma forma que los pólenes son la causa más frecuente de alergia respiratoria, porque son los alergenos más abundantes en nuestro medio, los antibióticos betalactámicos o penicilinas y los analgésicos-antiinflamatorios, son los fármacos más prevalentes, porque son los más utilizados.
Otros fármacos relacionados con reacciones adversas son los contrastes radiológicos, anestésicos, antisépticos, quinolonas, macrólidos, sulfamidas o aminoglucósidos. Realmente, cualquier fármaco puede tener capacidad de inducir una respuesta alérgica, pues son sustancias extrañas a nuestro organismo que se administran de forma intermitente, y en cantidad suficiente para provocar cuadros de hipersensibilidad. Así, se han llegado a describir reacciones alérgicas a los propios medicamentos indicados para tratar las enfermedades alérgicas, como son los corticoides y antihistamínicos. En estos casos, como se dispone de otros grupos farmacológicos igualmente eficaces, la sustitución del fármaco implicado por otro principio activo resuelve el problema. Esta decisión es válida también en muchos casos de alergia a otros medicamentos. Tan importante es diagnosticar la causa de la alergia, como resolver el problema con la alternativa terapéutica adecuada.

Síntomas

      La principal característica de la reacción adversa por alergia a fármacos es la severidad de su presentación clínica. Además, su inmediatez, y cuánto más rápida, mayor gravedad.  Los síntomas se inician generalmente con picor muy intenso en palma de las manos, planta de los píes, cráneo y pliegues, que generalmente se generalizan, acompañándose de la aparición de habones e hinchazón de párpados y labios. Dependiendo del grado de la reacción, puede evolucionar a episodios más graves, con sensación de ocupación faríngea y  dificultad respiratoria, llegando incluso a la pérdida de conocimiento, dentro de lo que se conoce como schok anafiláctico. Esta afectación multisistémica, cuando se produce en personas de edad avanzada, con otras patologías asociadas (hipertensión arterial, diabetes, cardiopatías, etc.), puede llegar a comprometer a la vida del paciente.

Diagnóstico
El diagnóstico de alergia a medicamentos es a menudo complicado y puede ser peligroso. Mediante analítica de sangre se puede llegar al diagnóstico en algunos casos de alergia a penicilina y amoxicilina, cuando la reacción es inmediata (a los 20-30 minutos) y la antigüedad de la reacción es inferior a los seis meses. En estos casos no hay ningún riesgo. También son bastante seguros los test cutáneos, que además de las penicilinas se realizan con otros antibióticos, pirazolonas (Nolotil) y contrastes radiológicos, pero la rentabilidad diagnóstica es igualmente reducida.  
De esta forma llegamos al método diagnóstico más concluyente, el Test de Tolerancia o Test de Provocación Controlada con Medicamentos. Consiste en reproducir la reacción adversa, comprobando si el fármaco es o no el responsable del cuadro alérgico. Bajo estrecha vigilancia médica y de enfermería se administran dosis crecientes del medicamento hasta alcanzar la dosis terapéutica, la misma que había tomado el paciente. El riesgo es evidente. Si la reacción había sido por el fármaco, se puede reproducir con igual o mayor intensidad que la presentada previamente. Por el contrario, si el Test de Test de Tolerancia resulta negativo se descarta por completo la implicación del fármaco analizado. 

Medicamentos 5Recomendaciones

      Los estudios prospectivos evidencian que la sospecha de alergia a fármacos sólo se confirma en la mitad de los casos. Esto significa, que una de cada dos personas que refiere ser alérgica a fármacos está evitando medicamentos que podría tomar sin ningún riesgo. En el caso de los antibióticos, puede estar evitando amoxicilina/penicilinas, y utilizar como alternativa otros antibióticos de mucho menor espectro antimicrobiano, y por lo tanto menos eficaces. Igualmente, si nos referimos a los analgésicos-antiinflamatorios (Aspirina, Nolotil, Ibuprofeno, Antalgin), muchos pacientes sólo utilizan el paracetamol, con un efecto antiinflamatorio casi nulo. Por este motivo, recomendamos acudir al alergólogo cuando se sospecha alergia a algún medicamento, para confirmar o descartar la alergia. Si se confirma, se debe mantener una rigurosa evitación no sólo del fármaco implicado, sino de aquéllos con los que puede haber reactividad cruzada por su parecido molecular. Al mismo tiempo, es muy importante conocer las posibles alternativas terapéuticas.   

Otro aspecto importante es el tiempo transcurrido desde cuándo se tiene la reacción con el fármaco, hasta la asistencia a un Servicio de Alergia. Habitualmente, la consulta de alergia se realiza cuando se vuelve a precisar el fármaco. En ocasiones se puede retrasar varios años. De este modo, no sólo se pierde la posibilidad de un diagnóstico sin exploraciones de riesgo, sino que también se olvidan detalles del tipo de reacción presentada, a veces de gran importancia, para programar de forma adecuada el correspondiente estudio alergológico.   

 

MSDesarrolloWebTodos los derechos reservados - Actualizada: Domingo, 09-Sep-2012 12:58

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