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ALERGIA A ANISAKIS

      La alergia a Anisakis es bastante reciente, pues el primer caso en nuestro país se describió en el año 1995, por el grupo de alergólogos del Hospital de Vitoria.  La observación de episodios de reacciones adversas en forma de urticaria, angioedema o repuesta anafiláctica, relacionadas con la ingesta de pescado fresco, y cuya evolución no era la habitual. Las personas alérgicas pescado no lo toleran nunca y en ninguna de sus presentaciones. Siempre presentan reacciones, a veces muy graves, al tomar pescado. Por el contrario, en un grupo de pacientes se observó que no siempre se repetía la reacción al tomar pescado. El análisis de las muestras de pescado fresco permitió identificar al Anisakis como responsable de las reacciones alérgicas que presentaban lo pacientes al tomar este alimento.

      El parásito se encuentra el tubo digestivo cuando el pez está vivo, y una vez capturado las larvas emigran hacia la cavidad abdominal, vísceras y musculatura. De esta forma, la zona próxima a la región abdominal es la de mayor riesgo de estar contaminado y la cola del pescado es la más segura.

Anisakis en Agallas del pescado

       Una vez identificado el agente responsable de la enfermedad, el paso siguiente era conocer las medidas preventivas seguras para los pacientes alérgicos a Anisakis. Así, se llevó a cabo un test de tolerancia oral con larvas de Anisakis congeladas o liofilizadas en pacientes alérgicos a Anisakis, con resultado negativo (buena tolerancia clínica). Es decir, el parásito debe estar vivo para provocar la respuesta alérgica. Si el parásito está muerto no hay ningún peligro con la ingesta del pescado.

Diagnóstico

      El diagnóstico de alergia a Anisakis se basa generalmente en la existencia de una historia clínica compatible (antecedentes de urticaria/angioedema o anafilaxia en relación con la ingesta de pescado), detección de anticuerpos de alergia (IgE) específicos para Anisakis mediante analítica o test cutáneos. Asimismo, se deben realizar pruebas cutáneas con pescados, para descartar la posible existencia de alergia al alimento, y no por el parásito.

      Un importante factor de confusión en el diagnóstico lo constituye la elevada prevalencia de sensibilización a Anisakis observada en la población general (3 % están sensibilizados al parásito), sin sintomatología clínica acompañante. Este dato está motivado por el alto consumo en pescado en nuestro país y la elevada infestación por el parásito.  Análisis llevados a cabo en diferentes zonas de comercialización de pescado han detectado hasta un 37 % de infestación por Anisakis, pero puede llegar hasta cerca del 100 % en el pescado de procedente de algunos caladeros.

      Por otro lado, esta elevada prevalencia podría estar vinculada con la reactividad cruzada entre los parásitos. Los antecedentes de otra enfermedad parasitaria (provocada por Ascaris lumbricoides, Toxocara Cannes, Echinoccocus granulosus, etc) nos pueden dar sensibilidad a Anisakis, sin estar clínicamente relacionada con este parásito.

Recomendaciones en alergia a Anisakis:

  • El Anisakis puede encontrarse en prácticamente todos las especies de pescados y cefalópodos (pulpo, sepia, calamar). Sin embargo, los crustáceos (gamba, langostino, bogavante cangrejo), bivalvos (mejillones, almejas, ostras) y gasterópodos (lapa, caracol, “burgao”)  pueden considerarse seguros.
  • Los alergenos del Anisakis son termoestables, que resisten la ebullición, por lo que la cocción no basta para eliminar el riesgo de reacción adversa con el parásito. Sólo resulta segura la congelación del pescado. Por este motivo, a los pacientes con alergia a Anisakis se les prohíbe la ingesta de pescados crudos (sobre todo, en nuestra zona, el boquerón en vinagre), ahumados, marinados, cocinados en microondas, rebozados, a la plancha o fritos, si no están previamente congelados (al menos durante 72 horas a -20º).   Se recomienda el pescado congelado en alta mar o ultracongelado, donde se eviscera rápidamente después de su captura, quedando así libre de larvas de Anisakis. Igualmente, en los pescados grandes, se recomienda tomar la parte de la cola, evitando las zonas ventrales, que por su proximidad al aparato digestivo tiene más probabilidades de estar parasitadas de Anisakis.
  • Los pescados de piscifactoría son más seguros, si no se les alimentan con harinas o restos de otros pescados.
  • Los pescados en conservas (sardinas, atún, caballa, etc.) no son completamente seguros, pues si bien se someten a elevadas temperaturas, estas no son uniformes para todo en envase, y el parásito puede resistir este tratamiento.

 

MSDesarrolloWebTodos los derechos reservados - Actualizada: Domingo, 09-Sep-2012 12:55

Alergia en Ciudad Real

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