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ALERGIA A ÁCAROS (PARÁSITOS DEL POLVO DOMÉSTICO)

Ácaro m/eEl polvo doméstico constituye uno de los alergenos más clásicos como causa de asma y alergia. Así, hace varias décadas los pacientes referían empeoramiento de los síntomas respiratorios al inhalar las partículas de polvo procedente de colchones, alfombras, moquetas, biblioteca, etc. De esta forma se elaboraban extractos procedentes de la vivienda del propio paciente, de lana, bacterias, etc. El diagnóstico y tratamiento fracasaban de forma reiterada hasta que en el año 1967 se describen los Dermatophagoides pteronyssinus  y  D. farinae  cómo los ácaros responsables de la alergia al polvo doméstico.

Los ácaros domésticos se alimentan fundamentalmente de nuestros restos dérmicos. Casa persona produce unos 5 gramos por semanas como consecuencia de la renovación dérmica. Puesto que la mayor parte del tiempo los pasamos descansando, en la cama, colchón y almohada son los mayores reservorios de ácaros (el colchón es un auténtico “nido” de ácaros, aporta la temperatura, la alimentación y la humedad ideal para su desarrollo). Por este motivo, en la alergia a ácaros los síntomas de ven incrementados durante el descanso nocturno.

La alergia a los ácaros no sólo se debe a la inhalación de restos de estos ártrópodos  sino sobre todo, a sus excrementos, que llegan a producir en una cantidad hasta 200 veces superior a su peso. A diferencia de los alergenos de perro y gato, que son muy volátiles (están en suspensión en la vivienda), en el caso de los ácaros, estas partículas son de mayor peso molecular. De esta forma, es al mover ropa de la cama, alfombras o libros, cuando quedan en suspensión en el aire, y son inhaladas por las personas alérgicas. 

Acaro m/eSin embargo, la característica más importante de los ácaros es su gran sensibilidad a las condiciones climáticas, requiriendo temperaturas entre  20-25º y una humedad que supere el 70 %. De este modo, Ciudad Real, con su clima seco, continental y de temperaturas extremas, resulta la zona ideal para una persona alérgica a los ácaros. Esta observación la pudimos comprobar en un estudio multicéntrico de la Sociedad Española de Alergia que permitió elaborar el Mapa de ácaros en nuestro país. Se tomaron muestras de colchones de los domicilios y se analizó el contenido en ácaros por gramo de polvo (cada gramo puede llegar a contener hasta 20.000 ácaros). Asimismo, se conoce el umbral de riesgo para los ácaros (2 µg de antígeno por gramo de polvo). Pues bien, sólo el 10 % de las viviendas de Ciudad Real tienen niveles de alergeno de los ácaros por encima del umbral de riesgo. Por el contrario, en zonas costeras y con climatología más favorable (Canarias, Cádiz, Coruña, Valencia), el riesgo de presentar síntomas de rinitis/asma para las personas sensibilizadas es hasta 10 veces superior.  Este dato se corresponde con la observación clínica habitual,  los sujetos alérgicos que provienen de estas zonas mejoran y hasta suspenden su medicación al residir en Ciudad Real.

Acaro m/eSíntomas

La alergia a ácaros se manifiesta en forma de picor de ojos y nariz, lagrimeo, estornudos, secreción nasal abundante, bloqueo nasal y picor del velo del paladar o faríngeo. Cuando la exposición a ácaros es más elevada, las personas predispuestas pueden expresar también síntomas de asma bronquial con tos, silbidos en el pecho y dificultad para respirar.

A diferencia de la alergia a pólenes, en el caso de los ácaros, la frecuencia de asma es más elevada (ácaros 60 % vs 45 % pólenes). Por otro lado, al ser la exposición más prolongada, los síntomas son más persistentes, lo cuál puede confundirse con un catarro. Sin embargo, en el caso de los catarros, éstos se  presentan con congestión nasal, sin picor, la secreción acuosa de los primeros días pasa a ser moco blanquecino/mucopurulento, dura 3-7 días, y se suele acompañar de fiebre, malestar general o dolor en la garganta.

 

Medidas de evitación

En las enfermedades alérgicas el primer paso en su tratamiento es la evitación de alergeno, de tal forma que en algunos casos es suficiente. La persona alérgica a marisco, a penicilinas o animales domésticos, evita la toma, administración o contacto con el alergeno y su enfermedad se cura, queda controlada. En el caso que nos ocupa, la alergia a ácaros, depende de la zona, pues está en relación directa con el grado de  exposición. En los pacientes de zonas costeras el control resulta muy complicado, ya que las condiciones son muy favorables para el desarrollo de los ácaros y la exposición es elevada. Sin embargo, tal como hemos comentado, Ciudad Real ofrece las características más adversas para los ácaros, por lo que en muchas ocasiones es suficiente con llevar a cabo las recomendaciones habituales en alergia a ácaros, que son las siguientes: 

  • Evitar el mobiliario susceptible de acumular polvo (alfombras, peluches, libros,  cortinas no lavables, etc.), especialmente en el dormitorio del paciente y sala de estar de la vivienda.
  • La utilización de fundas protectoras anti-ácaros para almohadas y colchones disminuirá su contacto con los ácaros mientras descansa.
  • Para la limpieza de la casa utilice paño húmedo. Aspire en profundidad alfombras, colchones, sofás y todo aquello que pueda acumular polvo. Tal como henos comentado, estas maniobras movilizan las partículas de ácaros, por lo que deben llevarse a cabo en ausencia del paciente.
  • Lavar la ropa de la cama cada 14 días, utilizando un programa de agua caliente (60 ºC). Temperaturas más bajas no eliminan lo  ácaros.
  • Asimismo, debe evitar la estancia en locales que hayan permanecido cerrados y sin limpiar durante largos periodos de tiempo. 

Tratamiento

En los casos de rinoconjuntivitis el tratamiento con antihistamínicos orales, no sedativos, puede resultar suficiente en la mayoría de los casos. Si persisten las molestias, los corticoides tópicos a diario y colirios antihistamínicos a demanda son el complemento adecuado para el control sintomático.

En cuanto al tratamiento del asma, los broncodilatadores de acción corta es el tratamiento de los episodios de asma leve e intermitente. Si estos fármacos se precisan más de tres veces por semana, nos indica que además de la obstrucción bronquial se ha desarrollado una respuesta inflamatoria.  La inflamación bronquial es la causa principal de los síntomas asmáticos persistentes, y en la medida que seamos eficaces en su control obtendremos la mejoría del proceso.

El tratamiento antiinflamatorio del asma se realiza con los corticoides inhalados, que requieren una semana para alcanzar su máxima eficacia, y se deben mantener como mínimo durante 4-6 semanas. En el asma infantil se puede completar el tratamiento con los comprimidos de antileucotrienos, de eficacia más discreta, pero con la ventaja de carecer de los efectos secundarios de los corticoides en la infancia (muy bajos en el tratamiento inhalado, pero siempre utilizados con mayor precaución en los niños).

Finalmente, la inmunoterapia o vacunas específicas es el tratamiento de elección cuando a pesar de las medidas de evitación la sintomatología persiste, y se recurre con frecuencia a los fármacos controladores del asma. En Ciudad Real llegamos en pocas ocasiones a este escalón terapéutico, pero cuando es necesario resulta altamente eficaz. Al ser una zona de baja exposición a ácaros, el grado de tolerancia necesario se alcanza en un porcentaje mayor de pacientes que en otras alergias respiratorias (gramíneas, olivo, Alternaria). 

 

MSDesarrolloWebTodos los derechos reservados - Actualizada: Domingo, 09-Sep-2012 12:51

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