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ALERGIA A PÓLENES DE CUPRESÁCEAS

Las enfermedades alérgicas se relacionan habitualmente con los meses de primavera, la época de máxima expresión polínica por la presencia atmosférica de gramíneas y olivo, los pólenes más alergénicos.  Sin embargo, durante los últimos años, y cada vez con más relevancia, observamos como un grupo notable de pacientes alérgicos presentan síntomas en pleno invierno, durante los meses de enero-marzo, provocados por el polen de las cupresáceas, que incluyen el ciprés común, relacionado con los cementerios y muy usado en jardinería (Cupressus sempervirens) y el ciprés de Arizona (Cupressus arizonica), un tipo de arbusto plantado frecuentemente como seto en parques, jardines y viviendas. (Figuras superiores: fotos de setos). Especialmente este último es el responsable de este incremento en la prevalencia de polinosis por las cupresáceas.

Las cupresáceas o arizónicas eran un polen casi anecdótico hace 2-3 décadas. Se detectaba en muy bajas cantidades y sólo en muy pocos casos provocaba síntomas alérgicos.  El crecimiento de las ciudades, con nuevas urbanizaciones, dónde se generaliza la utilización de setos de jardín, y la contaminación ambiental han aumentado la cantidad y alergenicidad de este polen. Se ha demostrado que el polen de cupresáceas recolectado en zonas contaminadas (zonas urbanas, proximidad de autopistas) es mucho más alergénico que el recolectado en zonas no contaminadas. Incluso, uno de sus alergenos se expresa exclusivamente como consecuencia de la contaminación ambiental. Esto significa que los pólenes de las cupresáceas no sólo se han incrementado en su cantidad, sino que también son más alergénicos, más perjudiciales para las personas alérgicas    

Estadística 2Las concentraciones anuales de cupresáceas en Ciudad Real son muy variables. Así, durante los últimos 14 años oscilan entre los 453 granos de polen por m3 de aire en el año 1995 y los 4156 del año 2001 (figura 2). Igualmente variable es el día pico anual (día de máxima concentración de polen), con un máximo de 1602 y un mínimo de 85 (Figura 3). Si tenemos en cuenta que su umbral de reactivación está en aproximadamente 80 granos, comprobamos, que en algunos años la relevancia de esta polen en Ciudad Real puede ser bastante baja,afectando a un 15 % de los alérgicos a pólenes. Por el contrario, en otras ciudades españolas con una polinización más intensa (figura 4), las cupresáceas son un polen destacado, estando inmediatamente detrás de gramíneas yolivo como causa de polinosis.  Un ejemplo es la ciudad de Madrid (llega a alcanzar picos polinícos que superan los 2000 granos/m3), dónde el 35 % de los alérgicos son sensibles a cupresáceas. Además, al estar tan próxima y relacionada con Ciudad Real, el desplazamiento a Madrid de una persona sensibilizada, en época  de polinización, puede suponerun notableempeoramiento de su sintomatología durante varias jornadas. 

Estadística 3SÍNTOMAS

El polen de cupresáceas induce principalmente síntomas óculo-nasales, en forma de picor de mucosas (ojos, nariz, paladar, garganta), secreción nasal, estornudos repetidos y obstrucción nasal. Sólo un 3-5 % presenta síntomas de asma, con tos seca e irritativa, opresión retroesternal, pitidos en el pecho y dificultad respiratoria. De este modo, el predominio de los síntomas nasales y la época en que se producen, puede llevar a la confusión a muchos pacientes, atribuyéndolos a un resfriado, a un catarro invernal.

Estadística 4Con todo, entre la rinitis alérgica e infecciosa hay diferencias muy claras y que debemos tener en cuenta, pues el tratamiento de ambos procesos es diferente. Así, la rinitis alérgica, tal como hemos comentado, se presenta en forma de picor de ojos y nariz, secreción nasal acuosa, estornudos frecuentes, obstrucción nasal, picor de garganta y del paladar. Por el contrario, en el catarro la congestión nasal se presenta sin picor, la secreción es más densa o mucopurulenta y suele acompañarse de fiebre, dolor de garganta o malestar general. Además, la duración es también determinante, en el catarro de 4-5 días, mientras que los síntomas de alergia son intermitentes y durante varias semanas, pues dependen de la exposición alergénica.     

TRATAMIENTO

Inicialmente puede bastar con la toma de atihistaminicos orales. La elección del antihistamínico adecuado es muy importante, ya que si bien todos tienen un efecto terapéutico similar, algunos pueden producir una somnolencia más acusada. Este efecto secundario es muy importante pues puede inducir a una   pérdida de concentración en los estudiantes o disminución de reflejos en la conducción de vehículos.

En el caso de que los antihistamínicos no resulten suficientes para controlar la sintomatología, la aplicación tópica de corticoides es un complemento eficaz, pues no sólo alivian los síntomas, sino que resultan preventivos, al disminuir la reactividad frente a los pólenes. El contacto del polen con la mucosa nasal desencadena una respuesta inflamatoria que incrementa la reacción alérgica local. Si no se trata correctamente, cada vez se precisa menos cantidad de polen para que la reacción progrese, llegando hasta un bloqueo nasal persistente, que puede requerir ciclos cortos de corticoides orales.    

Asimismo, al igual que en otras enfermedades alérgicas respiratorias, la inmunoterapia o vacunación específica es el único tratamiento que va a modificar el curso natural del proceso alérgico. El tratamiento durante 3-5 años permite no sólo una mejor tolerancia frente a pólenes de cupresáceas, sino evitar que la persona alérgica aumente su respuesta y se sensibilice a nuevos alergenos. Por este motivo, la vacunación debe comenzarse cuanto antes, y sus resultados son más positivos en niños y jóvenes adolescentes.  Además, se dispone de vacunas sublinguales, más cómodas e igualmente eficaces, especialmente recomendadas en los niños al eliminar el molesto trauma del inyectable.   

 

MSDesarrolloWebTodos los derechos reservados - Actualizada: Domingo, 09-Sep-2012 14:08

Alergia en Ciudad Real

Pólenes - Cupresáceas